La sorpresa ha llegado a su fin. Tras el boom que supuso el Internet y los cambios que este generó en cada aspecto de la vida del hombre, llegó el momento de adecuarse definitivamente. En el caso concreto del marketing online se ha superado la barrera inicial en la que las empresas –sobre todo las más grandes- veían con cierto recelo a esta nueva herramienta de comunicación. Conscientes del poder que tienen los medios digitales para llegar al público de manera inmediata y casi individual, las marcas invierten grandes cantidades de dinero en el mundo online. Pero ¿es suficiente con tener presencia en internet?

Ya no. En un mundo de constante cambio ha quedado rápidamente relegado el tiempo en que tener un grupo en Facebook o escribir veinte tweets al día era suficiente para sorprender al usuario online.  Ahora el resto es saber utilizar los medios sociales –un concepto sobre el cual ciertamente se habla mucho pero se define muy poco- para los intereses particulares de cada empresa y hacerlo de una manera que resulte atractiva al público al que se quiere enganchar. Y para lograr esto, el mejor camino no es otro que el utilizado también en los medios tradicionales: el de una buena estrategia.

Cada estrategia debe de conocer tanto al consumidor como al producto y en base a ello, utilice las infinitas posibilidades que brinda la plataforma digital para generar contenidos de interés, que hablen directamente a los intereses puntuales del público. Porque al igual que sucede con la televisión o la radio, al consumidor online ya no le interesa navegar de manera indistinta. El hecho que se puedan cambiar contenidos con un simple clic hace aún más imperiosa la necesidad de generar contenidos adecuados. Y esto se logra con una buena estrategia.

Para ello, también debemos tener en cuenta un factor que es obviado ante la capacidad de respuesta inmediata que tienen tanto empresas como usuarios en los medios digitales y es que estos últimos, a pesar del poder que les da el mundo online para elegir y cambiar contenidos, siguen consumiendo de acuerdo a las mismas motivaciones de hace veinte años. Los mismos factores que hacen que un consumidor elija un producto mediante un anuncio televisivo influirán en sus decisiones en el mundo online, por lo que no sólo basta con tener presencia en internet para que una empresa subsista a lo que sin duda ya es una de las maneras más efectivas de anunciar, hay que darle a esa presencia en las plataformas digitales una unidad, una personalidad que trasmita según los códigos de cada medio (Twitter, Facebook, video marketing) un mensaje de interés para el usuario.

En este punto es importante mencionar la tendencia hacia la integración de medios para darle unidad al mensaje que las empresas quieren para sus productos y/o servicios. Lo que hace unos años era impensable es ahora una realidad: ATL, BTL y marketing online convergen para brindar contenidos unificados que resulten fácilmente identificables por las personas. Por lo que si bien la inversión en los medios digitales será mayor en los próximos meses, no significa –aún- una muerte de los medios tradicionales.

Estamos entonces en el umbral de una época en la que el mundo digital no desterrará completamente a los medios tradicionales pero sí dará un salto gigante en cuanto a la forma en que es utilizador por las empresas como medio para llegar al público. Una época en que no bastará con estar sino con saber estar, de la mejor manera para los intereses puntuales de los usuarios.